jueves, 15 de diciembre de 2022

Te contempló dormida

Te contemplo dormida
tan risueña y callada
tan pasiva y distante,
que diera por contemplarte
aunque sea un minuto,
sin dejar que mis ansias me consuman.

Te contemplo dormida
y estas tan hermosa,
tan espléndida y deseable
que dudo haya una rosa,
que haya un clavel u otra flor
que se compare a tan admirable,
y dulce espectáculo de belleza.

Te contemplo dormida y no aguanto mas,
arde en mi un sentimiento,
una carencia de sensaciones escondidas,
que me impulsan a darte un beso
y esbozar una caricia prohibida

Sin cortapisas disfruto el momento
me huele a primaveras, a inviernos inquietantes,
me paseo en tus praderas con la vista
y me detengo en un espacio excitante,
en el valle donde la humedad evidente,
deja entrever un volcán de pasiones
que ni el océano ártico apaciguaría,
su furia desencadenada es tan abrasadora
que al calor de tal fenómeno
solo mis besos saturados calmaría,
ese ardor natural y tan tuyo
que me asombro de tanta energía.

Rompo el silencio con un suspiro
y como si de un letargo escaparas
me miras ansiosa y fatigada,
tus ojos me invitan a otro encuentro,
a otra lucha de amor y sensualidad,
convirtiendo mi contemplación en deseo,
que transcribo nuevamente en el acto de amarte,
en el acto de manifestar mi alegría
para formar una carne con la noche,
oscuridad y sereno nos envuelven,
hasta convertir en éxtasis
mil y una fantasías guardadas.

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